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TRANSATLANTIC - THE WHIRLWIND

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Han tardado ocho años en volver, lo cual es comprensible cuando nos fijamos en la carga de trabajo que tiene esta gente. Es el inconveniente de formaciones de este tipo, que no son realmente prioritarias para ninguno de sus miembros en lo que a grabar se refiere. Sin embargo, cuando se habla de tanto talento junto la espera merece la pena.

Transatlantic nos traen un nuevo disco bajo el título “The Whirlwind”. La “super-formación” compuesta por Mike Portnoy (quien este año estrenaba también el nuevo disco de Dream Theater), Pete Trewavas (quien también ha estrenado este año un nuevo disco de Marillion), Neal Morse y Roine Stolt, ha sido fiel al bagaje de sus miembros y ha puesto toda la carne en el asador para ofrecer un disco lo más completo y mejor posible.

No es de extrañar que nos encontremos ante un disco elegante a la par que potente, considerando que viene de músicos que atesoran en su haber discos como “Fugazi”, “Train Of Thought”, “Snow” o “The Rainmaker”. Con trabajos como este es mejor no dejarse nada en el tintero, por eso he decidido revisar la versión más completa posible que incluye un segundo CD a forma de Bonus. Así pues “The Whirlwind” es un disco doble, el primer CD es el disco en sí, una obra conceptual de más de una hora de duración; el segundo CD contiene cuatro temas extra de cosecha propia y cuatro versiones.

El disco comienza con el tema que le da título y que sirve de monumental introducción al espectáculo musical que tenemos por delante. “The Whirlwind” dura casi diez minutos y comienza con una secuencia introductoria visiblemente influenciada por el estilo “banda sonora” con algunos efectos muy interesantes de fondo, para convertirse finalmente en el comienzo de un tema muy inspirado en el que desde el primer momento percibimos una melodía trabajada hasta el más mínimo detalle y la intervención de todos los instrumentos, con un protagonismo notable para los teclados, la guitarra y la batería. La indudable vocación progresiva de estos músicos les ha llevado a construir un tema que casi podría jactarse de tener vida propia. Evoluciona a cada minuto, cambia, avanza. “The Whirlwind” pasa de la luz a la oscuridad en cuestión de segundos y cuando uno menos lo espera, brilla como el sol en verano. Mayoritariamente instrumental, se trata de un corte bastante largo que transcurre muy deprisa y consigue prepararnos perfectamente para lo que vendrá después, dejando claras las intenciones del grupo desde el primer momento.

El final se torna emotivo, íntimo, para dar paso al siguiente corte: “The Wind Blew Them All Away” comienza siendo preciosista, calmado, íntimo, con una de las melodías más cautivadoras que he escuchado últimamente y un estribillo simplemente mágico. Excelente labora a las seis cuerdas y la voz de Neal, sencillamente perfecta. Me cuesta trabajo escribir estas líneas mientras escucho el tema, que avanza en su estructura hasta llevarnos a un solo sencillamente magistral, de esos que entran en tu alma y hace que sea casi imposible hacer otra cosa salvo disfrutar y al terminar, de nuevo ese fantástico estribillo. La canción avanza endureciéndose ligeramente y volviéndose algo más oscura a lo largo de sus seis minutos de duración, en los que Neal Morse brilla con luz propia por encima de sus compañeros, eclipsando incluso la inspiradísima batería de Portnoy. El final nos conduce directamente hasta “On The Prowl”, dónde el bajo nos da la bienvenida a un tema que se presenta inquietante, misterioso. Con la entrada paulatina del resto de instrumentos el corte va tomando forma poco a poco. Mayoritariamente instrumental, se trata de un corte que se encuentra a caballo entre el rock progresivo y el metal progresivo, exhibiendo una estructura realmente fantástica que demuestra las horas de trabajo que este disco tiene detrás. El hammond y los chasquidos le dan al tema un aire más que único y bastante intrigante, justo antes de romper en una melodía realmente fantástica dibujada sobre un crescendo que nos conduce a la entrada de la voz pasado el meridiano del tema.

Lo más destacable de este tema es, muy posiblemente, la cohesión que estos músicos demuestran tener entre ellos. El camino nos conduce hacia “A Man Can Feel” y el disco comienza a transmitirnos la sensación conceptual que se pretendía desde el comienzo, una sensación que nos invade rápidamente y nos hace ver cada canción como una pieza de un majestuoso puzzle. Jugando sensacionalmente con las luces y las sombras en su sonido, “A Man Can Feel” es uno de los temas que más me han llamado la atención en este disco, junto a “The Wind Blew Them All Away”. El misterio que se oculta en las líneas de esta obra se desvela lentamente, con cuentagotas. Casi sin darnos cuenta la habilidad compositiva de la formación nos conduce hacia “Out Of The Night”.

Debo decir que lo ideal sería que el grupo interpretara el disco al completo en directo, pero si tuviera que elegir algunos temas, “Out Of The Night” sería uno de los que mejor funcionaría sin lugar a dudas. Es un tema que juega con cambios de tempo y tesitura de forma realmente acertada, transmitiendo mucho feeling y que además cuenta con unas interpretaciones sencillamente perfectas. Roine Stolt demuestra el gran guitarrista que es en cada tema, convirtiendo las atmósferas de esta obra en casi una propiedad suya. Su guitarra canta, grita, llora y baila según requiera la ocasión. Se convierte en un transporte etéreo que nos lleva con el fluir de sus notas de un tema a otro. Sin que nos demos cuenta nos deja en brazos de “Rose Colored Glasses”.

De nuevo la incontestable compenetración de los músicos, de nuevo la maestría de Neal Morse, de nuevo la magia de Roine Stolt y una vez más Pete Trewavas y Mike Portnoy dibujan el ritmo de nuestro corazón, marcando el marchar de cada tema. Lleno de feeling y con un aire exótico “Rose Colored Glasses” es esa clase de tema que suele pasar desapercibido en las primeras escuchas pero que a medida que repasamos el disco va destacando cada vez más hasta convertirse en uno de los puntos álgidos de la obra.

“Evermore” es la siguiente parada en nuestro camino. Probablemente es uno de los cortes donde Portnoy tiene más protagonismo. Tan acertado como siempre, Mike se erige en director de orquesta en este tema, acompañado por el teclado de Neal. Poco a poco se unen a la fiesta el resto de instrumentos y en el aire, salida de la nada, se va dibujando una composición mágica. Es uno de los poquísimos temas del disco que baja de los cinco minutos. Lejos de restarles espacio para trabajar y obtener resultados, la duración del tema condensa las virtudes de estos músicos y convierte a “Evermore” en uno de los cortes más rápidos e inmediatos del plástico. Sin duda, sería otro de los grandes elegidos para aparecer en directo. “Set As Free” es un paso más en la historia que Transatlantic nos han dibujado con su música en este disco. Un paisaje más allá de donde llega la vista, tan grande que solo puede abarcarse con los cinco sentidos. Con una excelente melodía, “Set As Free” es uno de los temas más divertidos de este disco. Sobresaliente trabajo en los arreglos. Tras uno de los temas más divertidos y luminosos del disco nos encontramos con “Lay Down Your Life”: un corte oscuro, pesado, laberíntico, con una de las mejores interpretaciones de Neal en todo el disco. Misteriosa, con una inesperada y apropiada influencia setentera, “Lay Down Your Life” es uno de esos temas que dan cohesión a una obra. No será de los más destacados para mucha gente, pero sin él el disco no sería lo mismo, le faltaría una pieza indispensable.

El grandilocuente final nos conduce hasta “Piece Of Heaven”, el tema más corto de todo el disco, con menos de tres minutos de duración. Una pequeña pieza instrumental que sirve de transición y da paso a “Is It Really Happening?”, uno de mis temas favoritos del disco, rebosante de elegancia y estilo. Excelente trabajo instrumental, especialmente en la batería y el teclado y con un solo de guitarra realmente fantástico. Tras el apoteósico final un piano nos recibe en “Dancing With Eternal Glory/Whirlwind Reprise” un coloso de doce minutos de duración en los que el grupo ha puesto toda la carne en el asador, derrochando elegancia, feeling y maestría compositiva e interpretativa para ofrecer el que es, sin lugar a dudas, el tema más completo del disco. Los gustos de cada uno le conducirán a decantarse por uno u otro tema como su favorito, pero el final de esta obra representa y condensa todo el trabajo y todas las posibilidades de la formación en su estructura. Preciosista y dotada de un alma propia, “Dancing With Eternal Glory” nace, crece y muere en nuestros brazos, en el aire que respiramos, en las luces y sombras que nos rodean. Un final perfecto.

Terminado este primer CD, nos queda la sensación de haber disfrutado de un disco cercano a la perfección. Tras saborearlo durante un tiempo, puede que incluso tras escucharlo de nuevo, llega el momento de meternos de lleno en el segundo CD.

La diferencia más importante de este disco con la obra general es que no pretende seguir ningún hilo argumental ni erigirse como una gran obra, simplemente se trata de cuatro canciones en las que el grupo demuestra su amplitud de registros. Las cuatro primeras son nuevos temas, “Spinning”, de casi diez minutos de duración, es posiblemente el mejor de ellos, realmente entretenido y con una personalidad muy bien definida. Lo cierto es que tras la intensidad del disco principal, un tema de estas características resulta refrescante y se convierte en todo un acierto. “Jenny Johnson”(un tema diría que poco convencional, con influencias muy sesenteras), “For such A Time” y “Lending A Hand” completan los primeros cuatro temas del disco. Los cuatro restantes son versiones.

El grupo consigue llevar estas versiones totalmente a su terreno, dando una nueva dimensión a cortes como “The Return Of The Giant Hogweed” (Genesis), “A Salty Dog” (Procol Harum), “I Need You”(America/The Vétales) y especialmente a “Soul Sacrifice”, original de Santana, en la que el grupo cuaja una excelente interpretación para uno de los temas más míticos de la historia reciente de la música.

Además de estos dos CDs, existe una edición limita del disco que incluye un DVD con el Making Of de este trabajo. Sin lugar a dudas el producto completo se convierte en una pequeña joya para los amantes del rock y el metal progresivo, uno de los imprescindibles de este año.

Puntuación: 9,1

 
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