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Rob Halford - "Made Of Metal" (2010)

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Si no contamos el album navideño que nos presentó como regalo para las fechas el pasado año, este disco es el primer album de estudio que ve la luz bajo el nombre de Halford en ocho años, desde que Rob y su grupo pusieran en el mercado el (injustamente) criticado “Crucible”. Aunque el disco ha llegado sin hacer tanto ruido como se supondría de un personaje como es Rob Halford, lo cierto es que las expectativas siempre serán altas en lo que a su trabajo se refiere.

Las opiniones son muy dispares acerca de su grabaciones recientes, tanto en el polémico “Nostradamus” de Judas Priest como en el ya mencionado “Winter Songs”, pero si hay algo claro es que nunca se debe contar a un artista como Halford entre los definitivamente desahuciados, porque nadie se extrañaría si apareciera con un as bajo la manga. Ya lo hizo en su día cuando, después de cosechar innumerables críticas con Two, puso a la venta “Resurrection”, granjeándose de nuevo los elogios de todos y cimentando su camino de regreso a Judas Priest.

Y lo cierto es que los singles “The Mower” y “Made Of Metal” no habían levantado tanta expectación ni habían tenido un impacto especialmente positivo, más bien lo contrario, y después apareció la desafortunada portada que acompaña a este LP y que podéis ver sobre estas líneas. Pero como bien es sabido y repetido hasta la saciedad, no se debe juzgar un libro, o en este caso un disco, por su portada. Así que vamos a ver que es lo que nos encontramos en su interior.

El nuevo trabajo del Metal God nos llega presentando catorce nuevas canciones, entre las que se encuentran los dos singles ya mencionados. El punto de inicio lo marca “Undisputed” un tema no especialmente rápido, pero con un gran juego de riffs que consigue captar la atención del oyente desde el primer momento. Por extraño que parezca, el resultado sonoro de este tema sería una especie de mezcla entre lo visto en “Nostradamus” y tiempos mejores (digamos “Defenders Of The Faith”) sin alardes en la voz y sin caer en excesos que, sinceramente, ya no se puede permitir tan alegremente, Halford cuaja una buena interpretación para un tema que, sin duda, será fijo en los conciertos del vocalista. Mucho más prolijos en alardes se muestran Roy Z y Mike Chlasiak en las guitarras, dejando un testimonio bien nutrido en forma de riffs y solos punzantes.

Desde el primer momento está claro que este disco, o al menos la inmensa mayoría del mismo, viene a ofrecernos una descarga del heavy metal clásico que ha hecho grande y se ha hecho grande recíprocamente a/con Halford. “Fire And Ice” recuerda mucho más a los tiempos de “Defenders Of The Faith”, “Screaming For Vengeance” y “Turbo” (especialmente “Turbo”) siendo un corte de Heavy Metal corto y muy directo, rápido pero no especialmente punzante y con un estribillo melódico y fácil de corear. “Made Of Metal” fue el segundo single del disco y se nos presenta como un tema apoyado en unos potentes riffs y con un tempo no muy rápido, cuyas estrofas parecen buscar cierto carácter hímnico y su estribillo la facilidad en directo, en mi opinión, sin llegar a conseguir completamente ninguna de las dos. Lo mejor del tema es la batería de Bobby Jarzombeck, tan potente y preciso como siempre. No me parece un tema tan relevante ni bien construido como para darle nombre al disco.

Todo lo contrario ocurre con la potente “Speed Of Sound” que se revela pronto como uno de los mejores y más entretenidos cortes de este disco, presentándonos a un Halford más generoso con su voz y una colección de riffs pegadizos y muy adictivos para el headbanging. “Like There’s No Tomorrow” si consigue ese halo casi hímnico que “Made Of Metal” parecía buscar y sin duda es uno de los cortes más apropiados para el directo gracias a su gran puente y estribillo, en los que Halford vuelve a mostrarse ligeramente más generoso con el uso de su registro.

“Till The Day I Die” arranca con un ritmo y un feeling bastante clásico, en clara referencia al rock an roll y el country que dieron origen a toda una historia de música, para desembocar en un adictivo riff y una interesante melodía. Este tema ofrece una de las interpretaciones vocales que más me han gustado del disco, muy bien complementada con un excelente trabajo de guitarra y una sobresaliente actuación de Jarzombeck en los parches. El tema acaba igual que empieza y da paso a “We Own The Night” un corte bastante potente y adictivo que sin lugar a dudas será un fijo en los setlist del vocalista. Especialmente destacable el riff principal de este tema y el pegadizo puente-estribillo, fácil de recordar y corear.

Con “Heartless” llega otro de mis cortes preferidos del disco, lleno del característico feeling de Halford, encuadrado casi en el medio tiempo y con un estribillo corto y potente. Un corte clásico en su carrera en solitario y también habitual en Judas Priest. “Hell Razor” constituye ese tema que no termina de ser rápido pero que cuenta con mucha pegada, un solo punzante y la característica voz de Halford ofreciendo su habitual garra y algunas pequeñas muestras de su registro, presentando cierto paralelismo con la época “Defenders Of The Faith”.

“Thunder And Lightning” encuentra su mejor baza en su puente y estribillo, realmente adictivo y claramente diseñado para el directo. Un tema pegadizo y fácil de asimilar con buenas líneas de guitarra y una melodía vocal característica de Rob. No sorprende porque se trata de un tema típico en su carrera, pero eso no evita que sea igualmente gratificante. “Twenty-Five Years” es otro de los cortes que más me han gustado en este trabajo. Un medio tiempo con alma de balada y un estribillo realmente potente en el que Halford deja constancia de lo que aún es capaz de hacer. Desde mi punto de vista esta es la mejor composición del disco y una de las interpretaciones más interesantes del mismo, con un solo y algunos fraseos realmente cautivadores.

Con un característico aire hispano-mejicano en su melodía arranca “Matador”, para convertirse en un tema de melodía pegadiza y con algunos arreglos que le dan al disco una pequeña gota de color y sirven de ambientación para el tema. No obstante, pese a ser un buen tema, no me resulta tan atractivo o llamativo como otros en este disco. “I Know We Stand A Chance” es el último paso antes de “The Mower” y se presenta como un tema más íntimo y personal. Bien estructurado y con una interpretación destacable sobre todo a las seis cuerdas, es uno de esos temas que, sin llegar a ser de los mejores de un disco, siempre destacan y resultan bastante recurrentes.

Y para terminar el single “The Mower”, encargado de cerrar este “Made Of Metal” y único corte del disco en el que Halford se esfuerza por ofrecer una interpretación en la que realmente fuerza su registro actual, emulando a lo que hiciera en “Resurrection” y “Painkiller”, pero dentro de sus limitaciones de hoy en día. Es uno de los cortes más oscuros y punzantes del disco, aunque por algún motivo no termina de tener el feeling adecuado para convertirse en el “pelotazo” que, sin duda, se tenía en mente cuando se compuso.

En resumen nos encontramos ante un disco interesante para los fans de Halford y del heavy metal clásico en general, pero que debe afrontarse con la realidad a la vista: Rob no es el que era hace veinte, o incluso hace diez años cuando grabó “Resurrection” y su capacidad vocal es ahora muy diferente, por lo que, me temo, habrá que ir olvidándose poco a poco de aquellos alardes de registro casi sobrehumanos que le encumbraron a lo más alto del pedestal.

Puntuación: 7,8

 
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