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GAMMA RAY -TO THE METAL

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To The Metal tiene la difícil misión de competir con un mucho más que válido Land Of The Free II, que, debates agregados al nombre a parte, es un gran disco de heavy metal…y por un lado encontramos un ángel que nos dice “Hansen ha escogido el camino correcto, es lo de siempre”, y por el otro el pequeño demonio nos sugiere “Más de lo mismo…¿no crees que ya está bien de escuchar siempre lo mismo?”. Me quedo con la voz del ángel en esta ocasión, por muy ligado que esté “el demonio” con nuestra amada música, y os diré por qué. Primeramente, Gamma Ray nunca ha sido una banda a la que colgarle demasiadas medallas en cuanto a creatividad, pero sus obras siempre han sido altamente reconocibles, y por que no decirlo, algunas, obras maestras, y segundo, porque mejor o peor, Gamma Ray siempre han utilizado ciertos clichés, de un modo muy acertado eso si, pero a fin de cuentas, clichés. Ahora no entraremos en el debate de si el nuevo disco de Hansen y Cía es un conjunto de plagios, o de si “no llega al nivel de “Land of the free””, sino que nos limitaremos a hablar de “To the metal” como un album, que , sin ser de los mejores de Gamma Ray ni de lejos, no disgustará su legión de seguidores más fiel., empezando por la portada (muy en la onda “No World order” a mi juicio), y terminando por los temas, que si bien son bastante predecibles, tienen todo lo que un fan de Gamma Ray podría pedir. Señores, Powerplant, No World order y muchos otros, surgieron en una época en la que el género no estaba tan saturado y reventado como en 2010…¿Qué hubiese pasado si tuviésemos To the metal en 1998?. Probablemente, el disco hubiese adquirido otra dimensión de popularidad, pero amigos, es 2010, y sólo los amantes del sonido Kai más puro sabrán apreciar el nuevo album de nuestros Gamma.

To the metal, posee una producción de lujo, como es habitual en los lanzamientos de los germanos, y desde que comienza el cd con Rise, encontramos esa “magia” que envuelve a la banda desde que comenzó su andadura. Uno de los peros del disco, es precisamente que no encontramos temas que realmente despunten, y que se vayan a convertir en verdaderos clásicos, pero trallazos del nivel de Rise podrán sonar muy alto en los conciertos de la banda. Coros 100% Gamma, un estribillo totalmente coreable y un desarrollo muy “happy”. La electrónica de Deadlands nos adentra en un tema muy metálico, de guitarras cortantes y unas estructuras que recuerdan mucho a la época de Somewhere out in space…tema para nada destacable, pero altamente recomendable (algo que definirá gran parte de los temas del cd). Mother Angel es un tema sencillo, más pausado que los dos anteriores, de gran presencia de los teclados atmosféricos y un bonito estribillo, pero que queda ahí, en un simple buen tema. No Need To Cry es un tema lento que servirá de respiro sobre las tablas, fácilmente recordable, y con ese “algo” que tienen los temas lentos de Gamma Ray.

Empathy suena al metal de nuevos tiempos, es decir, guitarras pesadas, batería sencilla, buenos coros, gran estribillo, y un aura algo más oscuro que los temas que podíamos escuchar hasta ahora del disco. To the metal, el single del disco, es una versión modernizada del Metal Gods de Judas Priest, con un estribillo fácil pero efectivo, que levantará muchos puños en directo…¿plagio?...no me atrevería a decir eso, y más bien lo consideraría un “bonito tributo” que encantará en sus shows, si no, al tiempo.

All You Need recupera a los Gamma Ray mas speedicos e hímnicos, de grandes estribillos, destacando la tremenda colaboración de Michael Kiske, que nos hace flotar, en un estribillo que nos transporta a la época de los “Keeper” por mucho 2010 que vivamos. Increíbles líneas de voz las que nos deja “la voz” para dar paso a “Time To Live”, un corte directo, heavy, sin florituras, y definiéndolo en una palabra, “simple”, pero entretenido, sin más. Para terminar encontramos un potente Shine Forever, con un Hansen que nos recuerda al Halford más rabioso, en el que probablemente sea el corte más cañero del disco, y dando carpetazo nos deleitan con Chasing Shadows, que con su curiosa intro de teclado, nos adentra en unas melodías fantásticas y una gran multitud de cambios que desembocan en un estribillo hímnico, y que finaliza el disco de un modo mucho más que decente.

Más de lo mismo, es decir, más de lo bueno, y más de lo que todos sus fans piden, eso si, sin olvidar que no está entre el mejor material de la banda, aunque con obras como algunas de las que hemos nombrado a lo largo de la crítica, ¿Quién se atreve a superarse?. Quizá Kai algún día lo consiga!.

Puntuación: 7,5.

 
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